Armando Reverón

Armando Reverón

Armando Reverón nace en Caracas el 10 de mayo de 1889. Sus padres fueron Julio Reverón Garmendia y Dolores Travieso de Montilla. Gran parte de su infancia transcurre en el seno de la familia Rodríguez Zocca, en Valencia. Allí crecerá junto a Josefina, su hermana adoptiva y compañera de juegos y confidencias. En Valencia termina sus estudios primarios, que había iniciado con los padres salesianos. En esa ciudad realiza sus primeros dibujos; pinta bodegones y retratos. A los trece años contrae la fiebre tifoidea, enfermedad que según muchos estudios lo afectará psíquicamente para el resto de su vida.

La etapa de formación

Regresa a Caracas a los 15 años, e ingresa en la Academia de Bellas Artes, bajo la enseñanza de Antonio Herrera Toro y Emilio Mauri. Allí conoce un grupo de estudiantes del cual forman parte, entre otros, Cesar Prieto. Rafael Monasterios y Antonio Edmundo Monsanto, quienes formarían años después el Círculo de Bellas Artes. Se entrega con intensidad a estudiar y obtiene, con la Municipalidad de Caracas, una beca para realizar estudios en España. A la edad de 22 años llega a Europa, donde entra en contacto con la obra de Francisco de Goya y Diego Velásquez. Viaja por una temporada a Francia donde pinta al ire libre; de esta época es su obra “Paisaje de Burdeos”. En ese país se reencuentra con los pintores Tito Salas y Carlos Otero, a quienes había conocido en Caracas.

De nuevo en Venezuela

Después de cuatro años en Europa, Reverón regresa a Venezuela definitivamente. Entre 1916 y 1918 llegan a Caracas dos pintores de gran significación para el arte venezolano, quienes influirían decididamente en Armando Reverón: el rumano Samys Mützner y el ruso Nicolás Ferdinandov. También está de regreso de Francia el venezolano Emilio Boggio, a quien conoce. De Ferdinandov, Reverón admira el libre e informal modo de asumir el arte y de expresarlo de una manera vital.

En 1917 fallece su querida hermana Josefina: esto le afecta al extremo de decidir no regresar nunca más a Valencia. A fines de este mismo año se traslada a La Guaira, donde frecuenta la Escuela Santos Michelena. Al año siguiente, Reverón muestra algunas de sus pinturas en la Academia de Bellas Artes de Caracas, en una exposición organizada por Ferdinandov. A su vez, Mützner realiza la primera exposición de pintura impresionista en Venezuela, con gran éxito de venta.

La dedicación al arte

En los carnavales de 1918, Reverón conoce en La Guaira a Juanita Ríos. A partir de entonces Juanita, que contaba con catorce años de edad, sería modelo y compañera para el resto de su vida. Vive períodos breves en Punta de Mulatos, La Guaira, y en El Valle, Caracas, donde pinta La Cueva en 1921. Finalmente, decide trasladarse definitivamente a Macuto.

Allí organiza su casa-taller El Castillete, que construye con trabajadores y albañiles de la zona y fabrica sus propios muebles, objetos y utensilios. Se va compenetrando con este ambiente poblado de plantas y animales, hasta el punto de convertirlo en un espacio vital donde se confunde el arte con la vida y lo cotidiano con lo trascendente.

Las etapas de su pintura

La obra de Armando Reverón, según las investigaciones del historiador de arte Alfredo Boulton, pasa por diferentes etapas conocidas como Períodos azul, blanco y sepia. A partir de 1918, Reverón trabaja insistentemente el color azul en las más variadas tonalidades. Acentúa los aspectos nocturnos y oscuros del paisaje, el desnudo y el retrato utilizando los azules profundos, observando la luz a medida que ésta se mezcla con la atmósfera del paisaje marino del trópico. Al Período azul pertenecen las obras Juanita, 1919; Paisaje de Macuto, 1920; La trinitaria, 1922; y Fiesta en Caraballeda, 1924.


la Familia, 1919

Hacia 1925, Reverón entra en una etapa de enorme producción; simplifica el uso de los colores en su investigación sobre el fenómeno de la luz e indaga en lo visual, a la vez que busca las claves de un problema estético. A esta etapa se le conoce como Período blanco, pues utiliza el color blanco del lienzo para trabajar los cuadros. Con pocas pinceladas, trazos, manchas y raspaduras logra efectos inéditos, otrogando nuevos valores a los diferentes motivos pictóricos. Este período se extiende aproximadamente hasta 1935 y está representado en obras como “Luz tras mi enramada y Cocoteros en la playa”, 1926; “Macuto en oro” “Marina y Cocoteros”, ambas de 1931; “Ranchos de Macuto”, 1933 y “Paisaje blanco”, 1934.

 

En 1933, Reverón sufre su primera crisis nerviosa, por lo que es trasladado a una clínica de Caracas.


El Rancho, 1930

Luego de una terapia, el pintor se interesa cada vez más por el blanco, -también pinta sobre papel con pintura de cola- hasta que a partir de 1935 comienza a realizar cuadros de gran tamaño y a utilizar el color sepia. La supremacía de este color, que consiste en cierta tonalidad del marrón, hace que a este lapso se le denomine Período sepia. A él pertecen las obras “Puerto de la Guaira”, 1940; “Playa”, 1941; “El Playón”, 1942; “Amanecer en el Caribe”, 1944.


Puerto de la Guaira, 1940

El Playon, 1942

En esta etapa predomina en sus cuadros la tela cruda de tejido grueso de sisal, conocida como coleta o yute, que le sirve de soporte. El pintor evita el uso excesivo del óleo y construye los volúmenes con sombras veladas. A partir de 1936, Reverón retorna al óleo y al lienzo, y continúa su interés en los grandes formatos. Es representativa de este período, por su excelencia, la obra maestra “Desnudo acostado”, 1947, para la que Juanita sirvió de modelo. Esta obra mereció el Premio Nacional de Pintura en 1953.


Cocoteros en La Playa, 1930
Importancia de la obra de Reverón

En 1954 fallece, víctima de una embolia cerebral. Entre pinturas y dibujos, dejó más de quinientas obras y construyó más de sesenta objetos.

Es el artista que más comentarios críticos ha generado en Venezuela y ha comenzado a tener importancia decisiva en el arte internacional. Alfredo Boulton y Juan Calzadilla han sido sus biógrafos y estudiosos mas asiduos. Margot Benacerraf y Edgar Anzola le dedicaron películas que constituyen ahora documentos de gran importancia. Desde 1955 se han venido realizando varias exposiciones retrospectivas de su obra, dentro y fuera del país.

El Ejemplo de su Vida

La vida de Reverón, su enfermedad y las causas que lo llevaron a aislarse cada vez más en su mundo, se traducen en una voluntad de entrega al arte como jamás se había producido en la pintura venezolana. A través de su obra, Reverón transformó sus experiencias traumáticas en un arte revelador. Su vida humilde, su castidad y su platonismo hacen pensar a veces en la vida de algunos santos cristianos. Debemos ver en él, sobre todo, una ética de la creación, a un artista que no se plegó a la banalidad ni a las modas circunstanciales. Reverón supo, con humor y honestidad de espíritu, conjurar los fantasmas que parecían atormentarlo para convertirlos en arte perdurable.

Vía | bnv.bib.ve

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7 thoughts on “Armando Reverón

  1. Necesito referirme a este texto en la bibliografia de un trabajo que estoy escribiendo, si me pudieran dar la informacion que requiero para poder nombrarla en la bibliografia:
    -Autor del texto (Armando Reveron)

  2. hola me gustaria saber mas sobre la familia de Armando Reveron y su arbol genealogico. si puede darme alguna informacion le estare agradesida.

  3. me gustaria saber quien fue el que hizo la pelicula reveron si la Señora Margot B. o productor Henry Nadler ya que a el se le entrego el cantaclaro por esa pelicula de Armando Reveron

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